Natalia es una poeta, escritora y académica peruana residente en Queens, Nueva York. Es autora de Reflejo escaparate (Sudaquia Editores, 2023). Tiene un doctorado en Lenguas y Literaturas Hispánicas por la Universidad de Stony Brook y un máster en Literatura Española por la Universidad de Connecticut. Su investigación se centra en la intersección del arte contemporáneo y el activismo, con énfasis en las producciones culturales y los movimientos sociales latinoamericanos y latinos. 

Natalia Chamorro

Ha publicado su poesía y prosa en varias revistas bilingües y proyectos literarios. También es profesora de español en varias universidades, entre ellas NYU, Hofstra University y Stony Brook. Además de su labor académica, participa activamente en proyectos educativos y editoriales orientados a la comunidad, colaborando con organizaciones como Hola Cultura, Herstory Writers Workshop y Queens Museums.


mI OPINIÓN SOBRE EL POEMARIO


“Reflejo escaparate” (Sudaquia Editores, 2023) es el primer poemario de Natalia Chamorro, peruana radicada en Estados Unidos desde hace más de quince años. Natalia es doctora en Literatura y Lenguas hispánicas por la Universidad de Stony Brook, y ha publicado en diversas revistas literarias de Estados Unidos. Hoy, 22 de enero, celebramos la primera presentación de su poemario en Lima.

El poemario consta de tres partes: la primera parte, que es la más extensa, no tiene título, mientras que la segunda y la tercera se llaman “Bleak” (que podría traducirse como “desolado”) y “Escaleras de incendios”, respectivamente. Antes de adentrarnos en los mapas que nos presenta Chamorro, me gustaría esbozar algunas ideas sobre la dedicatoria del poemario. Este está dedicado a lugares: específicamente a Lima y Nueva York, los dos epicentros de la poesía y de la vida de la autora. Considero que con el gesto de la dedicatoria la autora está aludiendo a experiencias, a lenguas, a etapas de crecimiento distintas, es decir, alude a mucho más que lo que implica un espacio físico. Ella alude a territorios emocionales, a espacios en donde el yo poético y ella misma crecen y se desarrollan.

portada del libro

En esa línea, sostengo que este libro es una propuesta sobre algunos ejes tales como: el amor, el lenguaje y los espacios (o si es posible llamarlo de este modo, “la espacialidad”) Así, la poética de Natalia pone a conversar estos tres ejes y lo hace considerando dos aspectos que considero fundamentales. De un lado la polifonía (aparecen voces de otros, aparece también la misma voz del yo poético que se pregunta detalles, aparecen rasgos de oralidad), y la intertextualidad, en tanto interseca su poética con epígrafes de otros poetas, como Mario Montalbetti, Phillip Lopate y Adriane Rich pero también en tanto incluye versos de canciones -como “Good morning Miss Brown”, “The cuckoo”, del grupo Taj Mahal, “The Bends” del grupo Radiohead entre muchas otras en el mismo cuerpo de su poema. Entonces lo que leemos no es solo poesía, es también música.

La poesía de Chamorro evoca una suerte de soundtrack constante y cambiante que nos permite trascender lo que el yo poético ha llamado “Ruido”. Este es mencionado en dos poemas directamente, y siempre dirigido al mismo sujeto que enuncia el verso. El ruido entonces es definido como “otro trueno/sin/interlocutor” (47), estos tres versos nos permiten repensar al ruido en medio de tanta música. Propongo que el sonido tiene voz y con ello tiene agencia, excepto claro, cuando es un ruido. Cuando es un borrón mal hecho. Entonces no tiene interlocutor, es decir, respuesta, capacidad de generar algo. 

Con todo esto, creo que este libro existe contra el ruido, y los poemas son mapas, rutas que nos permiten saltear lenguas, preguntarnos sobre el lenguaje en sí mismo, intercalando una compleja geografía emocional en donde muchas veces lo que guía al yo poético es el instinto, el ritmo, más que algún tema a tratar. Celebro este libro y celebro la audacia del yo poético para cantar, sin miedo al ruido.