El filme ha sido dirigido por Inés Ruiz Alvarado, y participan en la realización y dirección de fotografía, Gonzalo Alvarado Chávez, docente de la UCSUR y, en producción, Miquel Àngel Coll, profesor del departamento de Geografía de la Universidad de Islas Baleares (UIB).

inés ruiz alvarado
La investigación del proyecto del que se nutre “Yo soy el bosque”, está conformado también por la bióloga Claudia Torres Sover y la psicóloga social Verónica Ponce.
Cabe resaltar que, la película está financiada por la Consejería de Asuntos Sociales y Deportes del Gobierno de las Islas Baleares y la Universidad de Islas Baleares, de España, a través de su oficina de cooperación internacional y su departamento de Geografía. Asimismo, cuenta con el apoyo de la UCSUR y RainForest. A continuación exploramos un poco el contenido, el ritmo y la importancia de este trabajo.

- el proceso, el camino.
“Yo soy el Bosque”, documental dirigido por la cineasta e investigadora Inés Ruiz Alvarado, muestra el proceso de un trabajo de aproximadamente tres años en Puerto Maldonado, en Madre de Dios, donde habitan los miembros de la comunidad nativa Ese’Eja. El proyecto ha sido financiado por la Oficina de Cooperación y Desarrollo de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) en España y la Universidad Científica del Sur (UCSUR).
Ruiz Alvarado, quien también es directora de la Cátedra Unesco de Políticas Públicas y Gestión Cultural, así como docente e investigadora principal de la UCSUR, realizó trabajo de campo en las comunidades de Palma Real, Sonene e Infierno, donde los Ese’eja realizan sus actividades cotidianas y productivas. “Mi principal preocupación y objeto de estudio fueron las mujeres de la zona quienes buscan proteger su cultura y su territorio”, cuenta.
Mediante una narrativa que explota la poética que emana del bosque amazónico pero que escapa del exotismo, con un ritmo cadencioso, contemplativo, un contenido riguroso, revelador, gracias a los protagonistas, y la sugerente música del compositor peruano Arturo Ruiz del Pozo, la realizadora recoge las voces de mujeres “que se organizan para proteger su territorio frente a la amenaza de la minería ilegal, la deforestación, la trata de personas y la violencia de género”, detalla.
“Las líderes utilizan su cuerpo para proteger su hogar que es el inmenso ecosistema que habitan y que constituye una riqueza imprescindible no solo para ellas sino para el planeta. Y es que las amenazan, acosan, y violentan sexualmente”.

protagonista del documental.
Las mujeres son las principales protagonistas de este documental, que explora sus perspectivas y su fortaleza frente al reto de equilibrar la preservación de su cultura y territorio con la promoción del turismo sostenible, que es gestionado por la propia comunidad.

protagonista del documental
No obstante, también intervienen en este complejo tramado, hombres, niños y adolescentes que brindan con su energía y presencia, valiosa información sobre los Ese’Eja, su cotidianidad y sus tradiciones.
- Niños, animación, stop motion y relatos originarios
Dentro del proyecto “trabajamos con niños de una escuela de la comunidad talleres de audiovisual participativo con herramientas del cine comunitario, y otro de stop motion, gracias a artistas como Rous Condori que con anterioridad realizó un cortometraje sobre la Amazonía”, cuenta Ruiz.

“Partimos de un mito originario sobre la creación del pueblo Ese’Eja. Pedimos a los niños que representaran esta tradición oral a través de dibujos y animación. Es mucho su entusiasmo cuando se les invita a participar con nuevas tecnologías y herramientas. Te sorprendes de cuánto saben sobre ellas. El resultado de esta hermosa iniciativa está gramaticalmente incluido en el documental, con todo su color y poesía”, anota.
“La animación permite que los niños se conviertan en narradores activos de sus historias, resignificando los relatos desde sus propias experiencias, en lugar de ser meros receptores de una memoria fija. En este caso, el mito de Edosikiana fue reinterpretado por los participantes: en sus versiones, fueron las mujeres quienes tejieron el hilo y descendieron a la tierra, desobedeciendo al creador. Este desplazamiento narrativo pone en evidencia una transformación del lugar simbólico de lo femenino, posiblemente, influido por los procesos recientes de liderazgo de mujeres en la comunidad”.
- Documentar la lucha
Desde la academia, “hay un interés en entender las dinámicas y los procesos en comunidades indígenas en la defensa del territorio”, menciona Inés. “El problema es que se quedan en la academia, no son difundidos. Entonces ¿de qué sirve un esfuerzo que supuestamente va a beneficiar a un grupo de ciudadanos, seres humanos, compatriotas nuestros?”.
Por ello, “creo que el documental es una herramienta de difusión. Estas mujeres luchadoras deben reconocer y aceptar que son importantes, que su rol de defensa y su tarea por preservar su cultura no tiene precio, es capital. Necesitan ánimo y aliento, sentir que sus esfuerzos no son en vano. Cuando otras personas puedan ver y valorar lo que hacen por la vida estas señoras, habremos conseguido algo muy valioso con la película. Esperamos en el corto y mediano plazo difundirla en diversas salas y festivales del Perú y el mundo”.
