La revista "Heterogénea" nace a partir del curso de Taller Editorial que se dicta en San Marcos, dirigido ya hace muchos años por el profesor Mauro Mamani. Es allí donde los integrantes de ésta, se reunieron y debatieron el proyecto que nació como una idea de poder abordar desde una perspectiva teórica y crítica la disciplina literaria inmersa en el contexto latinoamericano. 

La presentación de su primer número fue hace poco, en La Casa de la Literatura, y a propósito de ella, conversamos con Sergio Luján, su director. 

fuente: tv robles

¿Quiénes conforman "heterogénea"?

El staff de la revista Heterogénea la conformamos, por ahora, catorce personas. La mayoría estudiantes de San Marcos ya próximos a terminar la carrera y un egresado de Literatura de la Universidad Nacional Federico Villarreal. 

Actualmente la revista está compuesta en tres grandes bloques: la dirección, que es asumida por mí; el comité editorial, que se encuentra conformado por Alex Hurtado, Marlon Caro y Jhan Rojas y, finalmente, los directores de las distintas secciones: Aymé Suárez, Christian Martínez, Óscar Vargas, André Alvarado, Rodrigo Herrera, Fausto Correa, Augusto Huachohuillca, Susan Llontop, Omar Ramos y Jean Paul Espinoza. 

En realidad no estoy muy de acuerdo en dividir ni rotular, pero en estos casos parece necesario, aunque en realidad siempre tratamos de ser lo más críticos posible tanto en el plano individual como en el colectivo.

¿por qué leer crítica literaria, hoy?

Estoy convencido de que sí es importante, y no solo la crítica literaria, sino la crítica en general. Pero siempre matizando lo que engloba una crítica, es decir, dentro de los parámetros tanto enriquecedores como constructivos. Si nos enfocamos en la crítica estrictamente de naturaleza literaria, creo que es importante toda vez que nos permite tener la oportunidad de entablar un diálogo con las obras y, a partir de esa experiencia, poder establecer y cristalizar cierto tipo de conocimientos que nazcan de las mismas. Y no solo la crítica, que es la que se encarga del estudio de las obras a través de esqueletos o formatos teóricos, o de categorías y conceptos. Entonces, estoy plenamente seguro de que a partir de la lectura y de la crítica literaria se pueden extraer ciertas nociones que respondan de una manera más pertinente a nuestro contexto. 

Nadie es dueño de la verdad, todo puede ser materia de discusión si nos ponemos el lente crítico.   

sergio lujan, mauro mamani, eduardo lino y esta bloggera


¿qué pasa con la historia o la teoría literaria?

Dentro del ámbito de la primera, es menester reconocer trabajos iniciales como los de Riva-Agüero, José Gálvez, García Calderón (lecturas muy sesgadas de lo literario), o los que tomaron la batuta pero con cierto desvío de los anteriores como José Carlos Mariátegui, Luis Alberto Sánchez, Tamayo Vargas y, finalmente, uno de los trabajos más interesantes como el del profesor García-Bedoya. 

Entonces, se puede reparar que sí existe una tradición dentro de la crítica como de la historia literaria (aunque mínima). Sin embargo, la teoría ha sido un terreno muy poco explorado. Y menciono ello porque si bien las tres ―historia, teoría y crítica― componen lo literario, las dos últimas poseen un vínculo mucho más fuerte. Lo que quiero decir es que no se puede hablar de crítica sin hablar de teoría, pues la primera se vale de lo que le pueda proveer la segunda. 

En tal sentido, creo que ahora nuestra crítica literaria, si bien ha abierto un panorama muy amplio para el abordaje de los textos literarios, es perentorio tratar de gestar no una teoría, pero sí tal vez herramientas de las que la crítica se pueda valer para realizar una lectura mucho más apropiada. Desde nuestros contextos, quiero decir. Con esto no apoyo la ausencia del diálogo, sino censuro que se importen modelos de manera acrítica y se (nos) impongan dogmáticamente.

el nombre y los contenidos de "Heterogénea"

El nombre responde a dos puntos: el primero como una suerte de tributo u homenaje a la categoría que Cornejo Polar nos legó y que se comporta como depositaria de una idea de concebir las cosas de manera distinta, es decir, no como un bloque orgánico o unitario, sino más bien tenso y dinámico; el segundo, y creo que por ahí va la respuesta a la pregunta, tiene que ver con el hecho de que es una revista que pretende romper las barreras temporales y geográficas, debido a que no solo deseamos establecer un diálogo dentro de nuestra comunidad, sino también abrir un poco los horizontes.

En ese sentido, nuestra propuesta se orienta por poder ser una plataforma que permita reparar ―tanto al lector como a nosotros― la diversidad y las distintas formas de poder abordar cierto aspecto que se proponga, ya sea teniendo en cuenta quién es la persona que enuncia y a partir de qué herramientas lo realiza. Es un poco, también, en lo que descansa la misma propuesta de Cornejo. 


¿Limitaciones?
Tal vez en ese número inicial faltó un poco más dicha diversidad. Y reconozco esa limitación, como lo posee cualquier proyecto; sin embargo, tratamos de quebrar dicha barrera geográfica con autores como Alan Castro Riveros (radicado en Bolivia) o Isabelle Tauzin Castellanos (radicada en Francia). Fue grato poder acoger sus trabajos dentro de la revista, pero sobre todo el hecho de haber entablado esos puentes con ellos, que es uno de nuestros propósitos
¿Por qué rescatar "polémicas"? 

Rescatamos el tema de las polémicas porque siempre han sido espacios donde el discurrir de ideas, críticas, comentarios e, incluso, tan solo el hecho de entablar un diálogo tenso, ya suponía una toma de posición. Asimismo, reparamos en que casi el grueso de las polémicas que todos conocíamos ya habían tenido resonancias. Pensamos, por ejemplo, en la de Churata con Vallejo, en la de Mariátegui con Sánchez, en la de Arguedas con Cortázar, entre otras. Allí nos dimos cuenta de que a pesar de que las polémicas no era un tema abordado por la crítica, podíamos volver a incidir en puntos álgidos y traerlos al presente. 

Entonces, se puede decir que el tema de las polémicas siempre se reactualiza, y esa ha sido nuestra labor en el número que ahora ponemos a disposición del público. Un claro ejemplo de lo que menciono es el artículo de Evelyn Huarcaya, que nos muestra la tensión entre un grupo de mujeres escritoras del siglo XIX frente a otro grupo liderado por hombres, que siempre las silenciaban. Dicho artículo, pues, nos permite no solo actualizar, sino también dinamizar dicha polémica. 


¿cómo obtuvieron los fondos para publicarla?

En realidad tuvimos que hacer todo lo que estuviese a nuestro alcance. 

Uno de los factores que más nos complicaba era sobre todo el tiempo, pero supimos sortear dicha dificultad con creatividad. Si tratamos de resumir lo que se hizo para lograr tener la revista en nuestras manos, puedo decir que vendimos desde panchos, realizamos una rifa y los miembros de la revista, con el aporte voluntario de cada uno, colaboramos para poder llegar al monto que nos habíamos fijado. Es complicado sacar adelante un proyecto de tal envergadura, más aún siendo estudiantes. Lo que sí no dejamos de lado es que una revista exige una periodicidad y difusión. Eso desde el plano económico.  

Si aterrizamos ya en el corpus de la revista, también mencionaré ―y agradeceré por supuesto― a las personas que nos colaboraron de manera directa y a través de la convocatoria para poder sacar adelante el número. Incluso se realizó la traducción de un artículo del inglés al español y de un ensayo del francés al español. Es importante esto porque participamos de manera activa en el proceso de la revista y el compromiso tenía que estar de todas maneras. Tratamos de contactar con algunas personas, pero sabíamos siempre a lo que nos estábamos enfrentando. Esta revista es de todos, y es algo que quiero recalcar.

la inclusión de una "bibliografía mínima"

Quisiera comentar que esta idea la propuso Alex Hurtado, que forma parte de nuestro valioso comité editorial. Personalmente la idea me parece estupenda, pues nos permite tener acceso a una diversidad de fuentes sobre el eje de lo que el número de la revista plantea.  

El rastreamiento de estas es un trabajo bastante complicado y demanda de mucho tiempo y minuciosidad, por lo que es muy tedioso que una sola persona lo realice. El corpus que ahora presentamos fue un trabajo en conjunto, a varias manos, por decirlo de alguna manera. Es una sección que queremos mantenerla y que, además, fue saludada por el profesor Mauro Mamani. Por otro lado, lo de “mínima” responde a que no se trata de una recopilación total de fuentes sobre el tema: es una tarea mucho mayor que, por ejemplo, viene realizando la Red Literaria Peruana con su sección de series bibliográficas. Un caso ilustrativo es la tan nutritiva y voluminosa publicación sobre Blanca Varela, que acaba de salir hace unas semanas

¿qué sigue? ¿cuándo leeremos el siguiente número?
Los planes siempre están allí, lo difícil a veces es concretarlos por diversos factores que influyen. Pero sí hemos pensado en sacar un segundo número para poder hacer circular la revista y seguir dialogando con nuestra comunidad. Ahora, con respecto a la convocatoria, solo les puedo decir que estén atentos a las publicaciones que se harán en la página de Facebook de la revista.

fuente: alex hurtado