Ulises Zevallos Aguilar es un reconocido crítico literario, peruanista, afincado en Estados Unidos desde hace más de 20 años. Él es profesor de la Universidad de Ohio y es autor de varios libros muy reconocidos por la academia. Entre ellos: "Las provincias contraatacan. Regionalismo y anticentralismo en la literatura peruana del siglo XX" y también "Indigenismo y nación. Desafíos a la representación de la subalternidad quechua y aymara en el Boletín Titikaka" (1926-30). Ha escrito y codirigido diversos volúmenes en revistas críticas del medio académico norteamericano y latinoamericano. 

En este texto que reproducimos y que nos ha permitido publicar, deja un sentido testimonio de su amistad con el poeta y pensador guatemalteco Humberto Ak'abal.

Humberto Ak’abal. Tejedor de sueños (1952-2019)
Conocí a Humberto Ak’abal en el verano de 1992 en Ciudad de Guatemala, cuando todavía no era famoso. 

HUMBERTO AK’ABAl. fuente: Literariedad

Nos convertimos en amigos en las cinco semanas que estuve en la tierra del quetzal. Junto a otros escritores y artistas asistimos a eventos culturales, comíamos y bebíamos en casas privadas, en restaurantes y bares por lo menos tres veces a la semana. De ese viaje intenso conservo un ejemplar de la primera edición del poemario El animalero (1990) que él tuvo la amabilidad de obsequiarme. Con este libro y los que le siguieron fue uno de los pioneros en reconocer su identidad indígena y escribir sobre su universo cultural en castellano y k’iché. 

foto de zevallos aguilar

Este activismo cultural fue muy arriesgado, desafió a los dictadores militares guatemaltecos que llevaban a cabo el genocidio de mayas. Luego me enteré que siguió publicando y se volvió famoso. Vinieron las traducciones a lenguas extranjeras, las invitaciones a eventos y los premios internacionales. Rechazó el Premio Nacional de Literatura “Miguel Angel Asturias” (2003) en señal de protesta contra la exclusión de las poblaciones de origen amerindio en su país.  

Nos reencontramos con Humberto en Bogotá, en abril del 2018, después de 26 años. Ambos asistimos a la XXXI Feria Internacional de Libro de Bogotá y al V Encuentro Continental Intercultural de Literaturas Amerindias. Me trató como si nos hubiésemos visto el día anterior. Mantenía su buen humor y sus ocurrencias. Me dedicó la edición colombiana de La palabra rota. Antología personal (2011) en el recinto de la feria del libro. Este reencuentro terminó con el viaje que hicimos a Guatavita, Colombia, para hacer un pago a la tierra el 29 de abril del 2018. 

Fredy Chikangana (Yanakuna) y Efrén Tarapues (Pasto) con el poeta al medio. foto de zevallos aguilar

No pudimos conversar durante el viaje. Una de sus admiradoras, una bella estudiante de la Universidad Javeriana, se sentó a su lado y le hacía preguntas sobre su obra literaria y su vida durante todo el viaje. Parece que tenía en marcha una tesis universitaria. 

Durante el ritual, Humberto ofició de chamán y cantó en k’iché. Nos despedimos en la víspera de mi retorno a Atlanta. Él continuaba su periplo a la Guajira colombiana con una delegación plurinacional de escritores indígenas y críticos literarios.

Prometí visitarlo en Momostenango este año. No va a ser posible. Falleció con una complicación pos operatoria al estómago. En Colombia ya no era el Humberto que conocí en el verano de 1992. No quería salir en las noches. Tampoco bebía alcohol y tenía mucho cuidado con su dieta. Se nos adelantó. Te deseo un buen viaje maestro.

en la primera fila, el autor de esta nota