¿Por qué en pleno siglo XXI aún nos resulta “raro” ver a una mujer en la facultad de ingeniería eléctrica? 

¿Por qué nos llama la atención o miramos con “sospecha” a una mujer con un casco dirigiendo alguna obra de construcción?

MQT- Mujeres Que Transforman, con el apoyo de la Embajada Británica en Lima ha lanzado una campaña que busca generar cuestionamientos personales sobre los estereotipos en nuestra vida diaria, e impulsar micro cambios culturales que contribuyan con la reducción de las desigualdades y la violencia. En diálogo con esta propuesta es que he escrito este texto. 

Muejres que transforman. www.mqt.pe

Para conocer más de la campaña, click aquí.


veamos algunas reflexiones, como #ejerciciosparavermejor

La extrañeza y sospecha son manifestaciones de la vigencia y salud de los estereotipos, esas atribuciones que establecemos en relación a ciertos grupos de personas y que, al igual que los prejuicios, simplifican la realidad.  

Los argumentos científicos que demuestran cuan erróneas son esas categorizaciones son abundantes. Desde la neurociencia, Cordelia Fine, de la Universidad de Macquarie, demuestra que “el cerebro no tiene género”, es decir, que no es que los cerebros de ellos estén mejor o más dotados para unas actividades más que para otras. 

TENIENTE PRIMERO DE LA MARINA DE GUERRA, PATRICIA OSORIO, ES CONOCIDA COMO ‘FEROZ’ POR SU DESTREZA EN NAVES ARTILLADAS. ESTUVO EN HAITÍ COMO ‘CASCO AZUL’. FUENTE: TROME

En la Universidad de Tel Aviv se hicieron resonancias magnéticas a 1400 personas de ambos géneros para observar sus diferencias frente a estímulos. Y adivinen qué: no existe un cerebro “completamente” masculino ni femenino. Es decir, no es posible sostener, no al menos científicamente, que los hombres tengan determinadas habilidades “naturalmente”, y que, por ello, puedan dedicarse a determinados trabajos. 

Otra opinión la da la psicóloga americana Janet Taylor Spence, quien apunta en la famosa revista Journal of Personality and Social Psychology, que no hay grupos perfectamente masculinos ni femeninos concluyendo que “el cerebro es un mosaico complejo de ambos grupos”. 

Repetimos entonces nuestra premisa inicial: para la ciencia, pura y dura, el cerebro no tiene género. Los estereotipos son mitos que deben desterrarse, o sobre los que al menos, debemos desconfiar.

No obstante, en el Perú, en el examen de admisión de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) rendido en el 2012, del total de 12,803 postulantes, solo 2,564 fueron mujeres. Esta proporción materializa una realidad amarga: la discriminación para contratar mujeres que sueñan construir puentes, y hombres enfermeros o secretarios, no solo corta sueños, sino que limita los alcances de la misma profesión. Hablamos entonces no solo de discriminación, sino de círculos viciosos que se repiten no solo en profesiones sino en palabras que se hacen, con su uso, estigmas.

LAS HERMANAS NANCY Y CAROLYN ANDÍA BARRIENTOS SON INGENIERAS PERUANAS Y HAN TENIDO UN EXITO EN EEUU, DONDE RADICAN, FUENTE: ANDINA

Sí. ¿Acaso, no nos suena familiar que frases y palabras como “la capacidad de escucha”, la “sensibilidad”, la “organización”, y el “cuidado” se asocien más a labores “para las mujeres”? Más allá de las profesiones, veamos la concepción de los roles: 

¿En qué publicidad de detergentes aparece un “amo de casa”? ¿cuál es la marca de fideos que coloca a un papá cocinando y no sentado esperando su cena?

Es tan evidente -como problemático- este tipo de vinculaciones entre palabras, labores y espacios, que incluso hay una tesis de licenciatura en la PUCP que desarrolla cómo nace la incidencia femenina en la carrera de “Comunicación por el desarrollo” frente a la masculina, que se siente no solo rechazada sino “fuera de lugar”.

La doctora en Filosofía y actual investigadora en Equidad de Género, Magally Alegre, ha señalado para diversos medios que, de los 59 mil docentes universitarios en el Perú, solo 19 mil son mujeres. Hablamos entonces solo de un 11.21% de mujeres docentes hasta el año pasado. Resulta brutal que esta brecha de género se replique también en el área de investigación, después de todo, en el Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores (DINA), solo un tercio de inscritos son mujeres.

JACKELYNNE SILVA-MARTÍNEZ. ASTRONAUTA CUSQUEÑA QUE TRABAJA EN LA NASA. (PERÚ21)

¿Por qué tan pocas mujeres son docentes y tan pocas postulan a las carreras de ciencias propuestas por la UNI, por ejemplo? La doctora, Magally Alegre, tienta una respuesta que nos parece interesante: para ella, hay una correspondencia entre las pocas profesoras y las pocas alumnas en determinadas áreas. Ella señala que es muy difícil que una mujer encuentre con quién sentirse identificada en un entorno que se muestra dominado por varones. Es esta falta de identificación entonces lo que lleva a que una carrera prometedora sea afectada directamente por un tema de equidad.

PRIMER CONTINGENTE FEMENINO DE "CASCOS AZULES", INTEGRADO POR MUJERES DE LAS TRES FUERZAS ARMADAS. FUENTE: ANDINA

Ahora: la brecha de género en las profesiones se extiende hasta las carreras no universitarias. Las cifras del INEI tomadas de la Encuesta Nacional de Hogares del 2012 van así: la población masculina prefiere Computación e Informática con 15,3%, en segundo lugar, Electricidad y Electrónica con 10,5%, y finalmente, lo varones prefieren Mecánica, que incluye Mecánica de Mantenimiento, Producción, Industrial y otras relacionadas a metales con 8,0%. 

Frente a estos porcentajes, es un 0.5% de mujeres las que decide seguir Mecánica, y un simbólico 0.2% que apuesta por seguir Construcción Civil. De otro lado, si bien todas estas áreas están profundamente masculinizadas, los estudios de Secretariado (9,9%), y Farmacia (3,5%), fueron en su mayoría escogidas por las mujeres.

Es importante conocer lo que está detrás de estas cifras: la discriminación en el mercado laboral, en la postulación universitaria, en la misma carrera, y colocar motivos biológicos para argumentar “etiquetas de género”, influyen negativamente en las preferencias, aspiraciones, emociones, incluso en el desarrollo de habilidades y en el rendimiento de las personas. Ahora, si tomamos en cuenta que en el informe de este año del INEI, las mujeres son tres veces más afectadas que los varones, y ellas son el 50.8% de la población.

MARÍA HINOSTROZA. UNA DE LAS PRIMERAS GENERALAS DE LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ. (PERÚ21)


No se puede tapar el sol con un dedo. La ciencia ha hablado y todos los sueños deberían respetarse. Todos.



Foto de portada: En el Perú hay 3000 bomberas. Fuente: ANDINA

La joven que sale vestida de Bombero se llama Aidee Inga Martinez y no ha posado para la foto. Ella es diseñadora de modas, bombero, inspector de edificaciones de defensa civil y actualmente estudia arquitectura, No les parece alucinante? su fuerza trasciende la foto!